Crisis

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Con mes y medio recorrido en lo que va del año, 2017 promete ser un año de cambios, ¿buenos, malos? Me atrevería a preguntar “¿desde la perspectiva de quién?”.

Y es que, con el ascenso de D. Trump al poder, el aumento al precio de los combustibles, el alza en el precio del dólar,
la violencia en el estado y entre otras situaciones más, diversos sectores de la población nos sentimos con miedo al futuro. 
Los jóvenes se preguntan sobre las oportunidades, los trabajadores nos preocupamos sobre cómo hacer rendir el sueldo y los empresarios  al pendiente de cuidar los gastos.

Si bien es entendible sentirse angustiado frente a estas situaciones, sin embargo, el reto más grande es superar este sentimiento de inferioridad que nos autoasignamos frente a la crisis, los pensamientos derrotistas y el discurso fatalista y desesperanzador que más de alguno tiene ante los sucesos no planeados en el contexto de su vida.

Al respecto,  Albert Einstein decía que las crisis son lo mejor que les puede pasar a las personas ya que estas traen progresos, que la creatividad nace de la angustia y que la crisis más amenazadora es la tragedia de no querer luchar por superarla.

“Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra crisis. Una pincelada significa “peligro”, la otra “oportunidad”. En una crisis toma conciencia del peligro, pero reconoce la oportunidad”, John F. Kennedy

La historia nos enseña un poco acerca de esto, por ejemplo, cómo la crisis de la conquista española nos deja gastronomía, arquitectura, letras; la revolución permite el forjarle un carácter y una ideología a Frida Kahlo, nos deja también una Secretaría de Educación Pública (SEP) y un sistema de seguridad social (IMSS) ya en las últimas etapas de este movimiento.

Pues bien, al final de esta breve travesía observamos que podemos aprovechar la crisis para crecer y no me gustaría limitar la palabra “crisis” solo a la categoría política sino extenderla en todos sus sentidos, emocional, espiritual, económica, física y demás.

Misael Verdugo

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